Tras las huellas de Philip Roth: los libros del escritor también habitan en Newark

18/Nov/2016

La Nación, Por Laura Ventura

Tras las huellas de Philip Roth: los libros del escritor también habitan en Newark

Antes de perderse por las diagonales de
concreto, el tranvía local se detiene en la estación de Newark casi en forma
simultánea al arribo del tren que llega desde Manhattan. En esa sincronía del
transporte suburbano los andenes quedan desiertos en cuestión de segundos. El
afán por lograr esa apariencia de orden en un cosmos de caos es un motivo
recurrente del ciudadano más ilustre de esta ciudad: Philip Roth.
No hay peatones en ese paso a nivel ni en
el cruce de avenidas; ese enclave que aún tiene (mala) fama de peligroso -en
los ochenta fue «la capital mundial de los robos de coches», como
lamenta un personaje de Pastoral americana- y también (buena) fama por albergar
varias facultades de la Universidad Rutgers, allí donde enseñaba Tomás Eloy
Martínez.
Sobre la ventosa avenida Washington, y
entre ese puñado de construcciones modernas a las que solamente se accede con
tarjeta magnética se encuentra la Biblioteca Pública de Newark. El edificio
acaba de recibir un tesoro invaluable, y para darle la bienvenida la escritora
británica Zadie Smith pronunció una conferencia en homenaje al célebre
filántropo. Roth donó a la institución su biblioteca completa, 3500 ejemplares,
con su sombra, sus huellas dactilares y sus anotaciones. En este edificio que
por dentro parece un palacio florentino, con frisos y columnas, estudia y
trabaja Neil Klugman, el protagonista de la primera novela de Roth, Goodbye,
Columbus.
Junto con el barrio judío de Weequahic, uno
de los lugares de peregrinación dentro del tour literario que contratan los
lectores de Roth que llegan hasta aquí, la biblioteca, anclada en el tiempo
desde 1888, dejó de ser una mera atracción para convertirse en una meca. El
autor, retirado completamente de la vida pública y de la escritura desde 2012,
no asistió a la cita conducida por Smith, aunque emitió un comunicado: «Mi
decisión de ubicar mi biblioteca personal en Newark y, específicamente en la
Biblioteca Pública de Newark, fue determinada por un gran sentido de gratitud
hacia la ciudad donde nací», expresó Roth, quien sentó en Connecticut su
residencia desde hace muchas décadas, aunque nunca abandonó Newark como escenario
de sus historias.
Otro escritor nacido en estas coordenadas
es Paul Auster, quien trasladó su locus (no siempre) amoenus a Brooklyn.
Mientras los bibliotecarios trabajan en la catalogación de los ejemplares, el
segundo piso de este edificio está siendo acondicionado para que los libros de
Roth puedan ser consultados por el lector común, quien, sin embargo, no podrá
llevarse esos libros a su casa y sólo podrá disponer de ellos en la sala.
Un nombre que suena fuerte
El nombre de Roth suena con más fuerza que
nunca cuando, con los primeros días de octubre, comienzan las apuestas sobre el
veredicto del próximo premio Nobel. Son sus colegas quienes lo señalan con un
sólido argumento: Roth es el arquitecto de la novela de su país y de su siglo,
el creador de una obra a través de la cual el lector se desvela con el sueño
americano, una nube que se termina convirtiendo en pesadilla.
En los subtes de Manhattan también aparece
una directa alusión a su literatura. Es que Ewan McGregor incursionó como
director en su versión cinematográfica de Pastoral americana, novela ganadora
del Pulitzer (1997), que se estrenará en la Argentina, como El fin del sueño
americano, el mes próximo. El actor escocés se reservó además el personaje del
Sueco Levov, la estrella del barrio, «el Apolo doméstico» -dice el
narrador-, un astro del fútbol americano, un líder carismático que desafía
todas las convenciones de su época (siendo judío, a pesar del antisemitismo en
el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, logra ser el instructor del
campo militar más cruel de todos). A través de muchas preguntas, pero en un
marco de incomunicación -la hija de Levov padece un problema en habla-, el
narrador derrumba mitos y expone un descontento que se extiende a lo largo de
varias generaciones. Las críticas en los Estados Unidos y en Inglaterra
despedazaron la película de McGregor, al acusarlo de haber creado un producto
edulcorado a partir de un texto salvaje e iracundo.
Roth suma este año otra nueva adaptación de
sus novelas para la pantalla grande: Indignation. En este caso, los comentarios
especializados fueron elogiosos. Allí ingresa en un universo que conoce bien:
el de las universidades y los alumnos judíos poco después de la Segunda Guerra
Mundial. El sexo, el desamor, la represión y la provocación -algunas lecturas
tildan a Roth de misógino- son elementos clave en su obra, y en Indignación
oficiará como detonante. El dramaturgo Tracy Letts -otro ganador de un Pulitzer
por la obra de teatro Agosto (Condado de Osage)- actúa en esta versión.
Otras novelas de Roth fueron llevadas al
cine, como La mancha humana, con Anthony Hopkins y Nicole Kidman, dirigida por
Robert Benton (guionista de Kramer vs. Kramer y Superman), y Elegy (basada en
El animal moribundo), con Penélope Cruz y Ben Kingsley, de Isabel Coixet, son
algunos de los ejemplos más recientes. También fue llevada al cine El mal de
Portnoy, dirigida por Ernest Lehman, quien adaptó para la pantalla grande La
novicia rebelde.
Pionero del Nuevo Periodismo, Tom Wolfe
califica a Roth como «el mejor de todos nosotros», en alusión a los
autores de su generación. Y su cualidad no sólo está en la estructura de sus
textos, sino también en sus personajes, muchas veces desagradables, como Mickey
Sabbath, en El teatro de Sabbath. Otros personajes memorables son sus dos álter
ego, Nathan Zuckerman (escritor hijo de un pedicuro) y Kenny Kepesh (un
profesor mujeriego), cada uno de ellos presente en varias novelas de Roth. El
psicoanálisis -confesó el autor- lo ayudó a quitarse corsés de lenguaje. Hoy
son sus criaturas y sus particulares comportamientos los que resultan
analizados, e incluso, por la compleja naturaleza de estos personajes sin
esperanza, se convierten en un imán para tantos intérpretes.
En primer plano
«Mi decisión de ubicar mi biblioteca
en la Biblioteca Pública de Newark es por un gran sentido de gratitud hacia la
ciudad donde nací»
Origen
Philip Roth nació en Newark, Nueva Jersey,
hace 83 años.
Premios
Entre las distinciones más prestigiosas que
recibió figuran el Premio Princesa de Asturias a las Letras (2012), el Man
Booker (2011) y el Pulitzer (1998, por Pastoral americana).
Retiro
En noviembre de 2012 anunció su retiro de
la vida pública y de la literatura. «Se acabó. Némesis ha sido mi último
libro», declaró entonces.
Retrato
En el reciente Roth desencadenado (Random
House), la periodista estadounidense Claudia Roth Pierpont retrata al escritor
más allá de lo puramente biográfico. La autora logró reunirse en varias
ocasiones con Roth a partir de un encuentro casual en 2002.